Pastoral Letter to Conclude the Year of the Eucharist

To prepare for the conclusion of the Year of the Eucharist tin the Diocese of Tyler, Bishop Joseph Strickland has written a reflection to the faithful of the diocese. 

Dear Faithful of the Diocese of Tyler,

Our 2020 liturgical year has been more challenging than most in recent history. Recall that, in our diocese, we began the year with my decree establishing the Year of the Eucharist which includes a robust challenge of fostering reverence for the real presence of Jesus Christ in the Eucharist. Little did we know just how important His real presence would become a few short months after promulgating my decree.

As we approach the conclusion of the Year of the Eucharist, I want our focus to remain on deepening our personal faith and understanding of the tremendous gift of the Real Presence of Our Lord Jesus Christ in the Blessed Sacrament, but I want to challenge all of us to intentionally and daily invite His spiritual presence in the Holy Spirit into our lives as we face the challenges of voting with a well-formed Catholic conscience in the upcoming national, state and local elections, of facing the coronavirus pandemic without fear and of making special reparation for the sins we have committed as individuals, as a society, and as a Church...

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Queridos fieles de la Diócesis de Tyler,

Nuestro año litúrgico 2020 ha sido más desafiante que la mayoría de la historia reciente. Recuerden que, en nuestra diócesis, comenzamos el año con mi decreto estableciendo el Año de la Eucaristía, que incluye un robusto desafío de fomentar la reverencia por la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Poco sabíamos lo importante que sería su presencia real a los pocos meses de promulgar mi decreto.

Al acercarnos a la conclusión del Año de la Eucaristía, quiero que nos centremos en profundizar en nuestra fe personal y en la comprensión del tremendo regalo de la Presencia Real de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento, pero quiero desafiarnos a todos a que, intencional y diariamente, invitemos a su presencia espiritual en el Espíritu Santo a nuestras vidas mientras enfrentamos los desafíos de votar con una conciencia católica bien formada en las próximas elecciones nacionales, estatales y locales, de enfrentar la pandemia del coronavirus sin temor y de hacer una reparación especial por los pecados que hemos cometido como individuos, como sociedad y como Iglesia...

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