Each month the Holy Father issues a prayer petition for the month. It is providential that his petition for the month of March is for disarmament and peace. 

“Let us pray that nations move toward effective disarmament, particularly nuclear disarmament, and that world leaders choose the path of dialogue and diplomacy instead of violence.”

With the events in Iran and the Middle East we are moving in the opposite direction. At his Angelus message on Sunday, March 1, Pope Leo said:

I am following with deep concern what is happening in the Middle East and in Iran during this tumultuous time. Stability and peace are not achieved through mutual threats, nor through the use of weapons, which sow destruction, suffering, and death, but only through reasonable, sincere, and responsible dialogue.

Faced with the possibility of a tragedy of immense proportions, I make a heartfelt appeal to all the parties involved to assume the moral responsibility of halting the spiral of violence before it becomes an unbridgeable chasm. May diplomacy regain its proper role, and may the well-being of peoples, who yearn for peaceful existence founded on justice, be upheld. And let us continue to pray for peace.

In the preface to his new book, Peace Be with You, the Holy Father reflects on peace both as a gift of the Risen Lord to his disciples, and as a responsibility for each of them. He writes: 

“[P]eace is also a commitment and responsibility for each one of us. Peace means teaching children to respect others and not to bully others when they play. Peace means overcoming our personal pride and making room for the other, in our family, at work, in sports. Peace is when our heart and our life are inhabited by silence, meditation and listening to God; because God never blesses violence, he never approves of taking advantage of others, or of the frenzied abuse of the one Earth that is disfiguring Creation, a caress of the Creator.

We may feel powerless before the many wars being fought around the world. We can respond in various ways to what I called the ‘globalization of powerlessness’: believers can, first and foremost, give voice to prayer. Prayer is an ‘unarmed’ force that seeks only the common good, without exclusions. By praying, we disarm our ego and become capable of gratuitousness and sincerity.”

Let us echo our Holy Father’s prayers and “ask the Father to grant our world, all people, especially those who are most forgotten and who suffer the most, the blessing grace of a just and lasting peace.”

Bishop Greg Kelly

Image: Pope Leo XIV speaks to visitors gathered in St. Peter’s Square for the Angelus at the Vatican March 1, 2026. (CNS photo/Vatican Media)

Oración por la paz: Mensaje del obispo Kelly

Cada mes, el Santo Padre publica una petición de oración para ese mes. Es providencial que su petición para el mes de marzo sea el desarme y la paz. 

“Oremos para que las naciones avancen hacia un desarme efectivo, en particular el desarme nuclear, y para que los líderes mundiales elijan el camino del diálogo y la diplomacia en lugar de la violencia”.

Con los acontecimientos en Irán y Oriente Medio, estamos avanzando en la dirección opuesta. En su Ángelus del domingo 1 de marzo, el papa León dijo:

Sigo con profunda preocupación lo que está sucediendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas mutuas, ni con armas, que siembran destrucción, dolor y muerte, sino solo a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable.
Ante la posibilidad de una tragedia de enormes proporciones, hago un llamamiento encarecido a las partes implicadas para que asuman la responsabilidad moral de detener la espiral de violencia antes de que se convierta en un abismo irreparable. Que la diplomacia recupere su papel y se promueva el bien de los pueblos, que anhelan una convivencia pacífica, basada en la justicia. Y continuemos rezando por la paz.

En el prefacio de su nuevo libro, La paz sea con ustedes, el Santo Padre reflexiona sobre la paz como don del Señor resucitado a sus discípulos y como responsabilidad de cada uno de ellos. Él escribe: 

“La paz es también un compromiso y una responsabilidad para cada uno de nosotros. La paz significa enseñar a los niños a respetar a los demás y a no someterlos a hostigamiento cuando juegan. La paz significa superar su orgullo personal y hacer espacio para los demás, en su familia, en el trabajo, en los deportes. La paz es cuando nuestro corazón y nuestra vida están habitados por el silencio, la meditación y la escucha de Dios; porque Dios nunca bendice la violencia, nunca aprueba que se aproveche de los demás, ni el abuso frenético de la única Tierra que está desfigurando la Creación, una caricia del Creador.

Podemos sentirnos impotentes ante las numerosas guerras que se libran en todo el mundo. Podemos responder de diversas maneras a lo que he denominado la “globalización de la impotencia: los creyentes pueden, ante todo, dar voz a la oración. La oración es una fuerza ‘desarmada’ que solo busca el bien común, sin exclusiones. Al orar, desarmamos nuestro ego y nos hacemos capaces de generosidad y sinceridad”.

Hagámonos eco de las oraciones de nuestro Santo Padre y “pidamos al Padre que conceda a nuestro mundo, a todas las personas, especialmente a las más olvidadas y que más sufren, la gracia bendita de una paz justa y duradera”.

Obispo Greg Kelly