“Even just one of these children.” (cf. Mt 18:10) This is the theme our Holy Father, Pope Leo, chose this year for the 112th World Day of Migrants and Refugees that we commemorate on September 27, 2026.
In his message for World Day of Migrants and Refugees, the Holy Father draws our attention to the children who have firsthand experience of migration and to the care owed to them. Minors are the most vulnerable group in our world today, but most especially in circumstances where families find themselves needing to leave their homeland in order to care for themselves.
Pope Leo says, “They [minors] are concrete faces, who have unique stories, and call on our conscience. Every year, millions of children and adolescents are forced to leave their homeland because of war, poverty, violence, environmental disasters and other tragedies. Sadly, their number continues to grow.” (Message for the 112th World Day of Migrants and Refugees)
In the United States, as many as 205,000 children have been separated from a parent or guardian under the current mass deportation campaign. This includes 145,000 US citizen children. In March 2025, family detention centers were reinstated and the South Texas Family Residential Center in Dilley was reopened. In January 2026, the average number of children detained in a detention center ranged from 100-478 children. From January 2025 to March 2026, ICE detained more than 6,200 immigrant children. (Catholic IMMpact 112th World Day of Migrants and Refugees Resource)
The emotional, psychological and spiritual impact on our children is immense. As children, they do not have the means to protect themselves. These are children that sit in our pews on Sundays, attend our parish faith formation classes, go to our Catholic schools and participate in the life of our communities.
Jesus reminds us in the Gospels, “Whoever receives one such child in my name receives me.” (Mt 18:5) We are called as Christians to care for the most vulnerable among us. Pope Leo reminds us that “the Gospel invites us not to calculate: even one. Every child, every human being, possesses an infinite dignity…before every migrant child, we are called to make an act of humanity and faith, for we are able to welcome and encounter the Lord.”
As followers of Jesus Christ, we remember that he came among us as a child. He himself was one child who had to flee violence and hatred. Sadly, this is not a new reality. Pope Pius XII wrote in 1952:
The émigré Holy Family of Nazareth, fleeing into Egypt, is the archetype of every refugee family. Jesus, Mary and Joseph, living in exile in Egypt to escape the fury of an evil king, are, for all times and all places, the models and protectors of every migrant, alien and refugee of whatever kind who, whether compelled by fear of persecution or by want, is forced to leave his native land, his beloved parents and relatives, his close friends, and to seek a foreign soil. (Exsul Familia Nazarethana)
This year for the 112th World Day for Migrants and Refugees, I invite you to join in solidarity and prayer for all migrant children and the difficulties, struggles and pain they encounter. Especially those children right here in the Diocese of Tyler who suffer through fear, anxiety and the challenges of facing the unknown, and children separated from their parents. May God bless them and keep them safe. And may we become a community that loves and cares for them and for all who suffer.
Un Mensaje del obispo Kelly para la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado
“A ninguno de estos pequeños.” (cf. Mt 18:10) Este es el tema que nuestro Santo Padre, el Papa León, eligió este año para la 112.ª Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados, que conmemoraremos el 27 de septiembre de 2026.
En su mensaje para la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados, el Santo Padre nos llama la atención sobre los niños que viven en carne propia la experiencia de la migración y sobre la atención que se les debe brindar. Los menores son el grupo más vulnerable de nuestro mundo actual, pero sobre todo en aquellas circunstancias en las que las familias se ven obligadas a abandonar su tierra natal para poder subsistir.
El Papa León dice: “Ellos [los menores] son rostros concretos, con historias únicas, que hablan a nuestra conciencia. Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su tierra natal a causa de la guerra, la pobreza, la violencia, los desastres ambientales y otras tragedias. Lamentablemente, su número sigue creciendo.” (Mensaje para la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado)
En Estados Unidos, hasta 205 000 niños han sido separados de uno de sus padres o de su cuidador en el marco de la actual campaña de deportación masiva. Entre ellos se encuentran 145 000 niños ciudadanos estadounidenses. En marzo de 2025, se restablecieron los centros de detención familiar y se reabrió el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas en Dilley. En enero de 2026, el número promedio de niños detenidos en un centro de detención osciló entre 100 y 478. De enero de 2025 a marzo de 2026, el ICE detuvo a más de 6,200 niños migrantes. (Recurso de IMMpact Católico para la 112.ª Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados)
El impacto emocional, psicológico y espiritual en nuestros niños es inmenso. Al ser niños, no cuentan con los medios para protegerse. Se trata de niños que se sientan en nuestras bancas los domingos, asisten a nuestras clases de formación en la fe de la parroquia, van a nuestras escuelas católicas y participan en la vida de nuestras comunidades.
Jesús nos recuerda en los Evangelios: “El que recibe en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe.” (Mt 18:5) Como cristianos, estamos llamados a cuidar de los más vulnerables entre nosotros. El Papa León nos recuerda que “el Evangelio nos invita a no hacer cálculos: ni siquiera uno. Cada niño, cada ser humano, posee una dignidad infinita… ante cada niño migrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y fe, pues somos capaces de acoger y encontrar al Señor.”
Como seguidores de Jesucristo, recordamos que él vino entre nosotros como un niño. Él mismo fue un niño que tuvo que huir de la violencia y el odio. Lamentablemente, esta no es una realidad nueva. El papa Pío XII escribió en 1952:
La Sagrada Familia de Nazaret, exiliada y huyendo a Egipto, es el arquetipo de toda familia refugiada. Jesús, María y José, que vivieron en el exilio en Egipto para escapar de la furia de un rey malvado, son, para todos los tiempos y todos los lugares, los modelos y protectores de todo migrante, extranjero y refugiado de cualquier tipo que, ya sea por temor a la persecución o por necesidad, se ve obligado a abandonar su tierra natal, a sus queridos padres y familiares, a sus amigos cercanos, y a buscar un suelo extranjero. (Exsul Familia Nazarethana)
Este año, para la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, los invito a unirse en solidaridad y oración por todos los niños migrantes y por las dificultades, las luchas y el dolor que enfrentan. Especialmente por aquellos niños aquí mismo, en la diócesis de Tyler, que sufren por el miedo, la ansiedad y los desafíos de enfrentarse a lo desconocido, y por los niños separados de sus padres. Que Dios los bendiga y los proteja. Y que podamos convertirnos en una comunidad que los ame y los cuide a ellos y a todos los que sufren.




